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Sinhogarismo y Presupuestos generales: Propósitos 1-Presupuesto 0

Dentro de poco va a terminar un año que ha sido particularmente duro para nuestro país. Un año en el que la pandemia de la COVID-19 ha puesto a prueba nuestro modelo productivo, nuestro sistema sanitario, también nuestro sistema de protección y cuidados y muy especialmente el sistema de atención a las personas en situación de sinhogarismo.

En poco más de un mes no terminará solo este año, sino que finalizará la vigencia de la Estrategia Nacional Integral para Personas Sin Hogar (ENIPSH), un elemento de política pública que nació para dar respuesta al sinhogarismo en España, un problema que afecta, al menos, a 33.000 personas en nuestro país. Esta estrategia supuso un importante paso para comenzar a replantear el sistema de atención en un camino que lo lleve de la gestión del asunto del sinhogarismo a la solución del fenómeno.

Lamentablemente la estrategia no ha operado como tal, sino que finalmente se ha quedado en un mero documento marco para guiar las actuaciones de las. administraciones. Entre los factores que podríamos analizar para que esto haya sucedido habría varios: lo turbulento de los últimos años en la política española que ha dificultado el impulso de esta estrategia, la falta de voluntad política en algunos momentos para desplegarla y la ausencia de unos buenos instrumentos de coordinación y gobernanza entre todas las administraciones responsables. No obstante, si es necesario destacar un único factor para explicar la falta de desarrollo de la estrategia, sería sin duda la ausencia de un compromiso específico de financiación para sus actuaciones dentro de los Presupuestos Generales del Estado.

Desde la aprobación de la estrategia en 2015, ningún presupuesto ha contenido una partida específica para el sinhogarismo. Esto ha producido que las actuaciones para atenderlo hayan terminado en la mayoría de las ocasiones en cajones de sastre como el plan concertado de servicios sociales o las subvenciones a cargo del 0,7% del IRPF que se conceden a las entidades del tercer sector y que dependen íntegramente de los proyectos que decidimos presentar. En definitiva, una financiación genérica culmina en actuaciones genéricas, deslavazadas y sin carácter estratégico.

El nuevo proyecto de presupuestos es una oportunidad para subsanar esta situación. Asimismo, los fondos europeos desplegados para atajar la crisis y en concreto el mecanismo para la recuperación y resiliencia procedente del fondo ‘Next Generation EU’ nos plantean un escenario propicio para analizar el sistema de atención al sinhogarismo y avanzar en el diseño de una nueva estrategia que plantee una transformación completa del sistema, incorporando la centralidad del enfoque de vivienda y situando como objetivo que las personas en situación de sinhogarismo desarrollen su proyecto de vida con plena autonomía, es decir planteando su desinstitucionalización.

Lamentablemente, a pesar de las conclusiones de la evaluación de la Estrategia de Sinhogarismo realizada por el Instituto de Evaluación de Políticas Públicas, que destacaban la necesidad de un presupuesto específico, el proyecto de presupuestos presentado por el Gobierno carece de esas partidas presupuestarias específicas.

Por eso, en HOGAR SÍ, consideramos que el proyecto de presupuestos se vuelva a septiembre y hemos propuesto un conjunto de enmiendas a todos los grupos parlamentarios del Congreso y el Senado con posibles mejoras para subsanar este error. Por un lado, establecer partidas presupuestarias específicas tanto para la Estrategia de Sinhogarismo como para la Estrategia de Pobreza, insisto, una estrategia sin dotación presupuestaria propia que permita financiar las actuaciones y comprometer con ella a las administraciones responsables es, en el mejor de los casos, un buen documento de recomendaciones y no una verdadera política pública operativa.

Por otro lado, las enmiendas que hemos propuesto implican introducir el sinhogarismo en determinadas materias en las que no estaba presente, por ejemplo, en algunos de los programas del Ministerio de Igualdad. Creemos muy necesario además de luchar contra el machismo, el racismo o la xenofobia hacerlo también contra la aporofobia, especialmente en un momento en el que parece que, por fin, tras mucho trabajo, se van a introducir medidas en el Código Penal para luchar contra ella.

Otra cuestión que queremos corregir en estos presupuestos es el hecho de que la Estrategia Nacional para el impulso de la desinstitucionalización y el cambio de modelo de cuidados de larga duración que el Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030, pretende impulsar con fondos del mecanismo para la recuperación y resiliencia debe incorporar financiación y actuaciones específicas respecto al sinhogarismo. No parece razonable continuar con un sistema en el que el 44% de las personas que son atendidas por él llevan 3 o más años atrapados en dicha situación -según los datos del INE-.

Dar respuesta a los miles de personas que viven una situación de sinhogarismo en nuestro país requiere de un compromiso político con los derechos de quienes ya vivían en los márgenes antes de la durísima pandemia que estamos viviendo. Y no hay mayor compromiso que su materialización en los Presupuestos Generales del Estado.

Un compromiso tanto con las personas que sufren sinhogarismo como con una sociedad cada vez más concienciada ante esta injusticia y que reclama soluciones permanentes para que ninguna persona viva en la calle. En definitiva, los Grupos Parlamentarios deben ser capaces de hacerse cargo de esta demanda ciudadana y de transformar los muy buenos propósitos que en reiteradas ocasiones nos han trasladado a través de diversas declaraciones e iniciativas parlamentarias, y convertirlos en compromisos concretos de financiación que permitan desplegar una nueva estrategia que, de una vez por todas, dé una solución al problema de sinhogarismo que supone una intolerable vulneración de derechos.

Marian Juste Picón, presidenta de HOGAR SÍ

*Artículo publicado originalmente en La Razón.

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