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Compartimos el comunicado de HATEnto por los actos aporofóbicos del mes de abril

 

Desde el Observatorio HATEnto, liderado por HOGAR SÍ, queremos mostrar nuestra condena y repulsa ante los actos aporofóbicos ocurridos el pasado mes de abril en diferentes localidades españolas.

En abril hemos conocido noticias terribles como la del intento de homicidio a una persona en situación de sinhogarismo en Algeciras (Cádiz), a la que un hombre trató de prender fuego mientras dormía.

También el pasado mes, empezó el juicio por el asesinato de una persona en situación de sinhogarismo en Madrid, a quien su agresor quitó la vida dándole una patada en la cabeza mientras dormía en un banco del centro de la ciudad. El Código Penal reconoce la especial vulnerabilidad que las personas en situación de sinhogarismo sufren frente a delitos basados en la intolerancia y los prejuicios, y recoge desde el pasado año la situación socioeconómica de pobreza y exclusión como una característica a proteger. Esta reforma del Código Penal supuso la introducción de la aporofobia en su artículo 22.4., reconociendo laaporofobiacomo circunstancia agravantede la responsabilidad penal.

En Mallorca, una persona resultó intoxicada por inhalación de humo al incendiarse su colchón la madrugada cuando dormía en un restaurante abandonado. La víctima tuvo que ser trasladada de urgencia al hospital.

No es casual que estos tres ataques se hayan producido en horas de la noche. Seis de cada diez incidentes o delitos de odio se producen durante la madrugada, cuando el nivel de protección y vulnerabilidad de las personas sin hogar es mayor. Durante estas horas, la afluencia de gente en las calles es menor y un acto tan cotidiano como dormir se convierte en un comportamiento de riesgo para las personas en situación de sinhogarismo.

No tener hogar expone a las personas a sufrir delitos e incidentes de odio motivados por la aporofobia, entendida como el odio y el rechazo a las personas pobres. Según datos del Observatorio HATEnto, el 47% de las personas sin hogar afirman haber sufrido, al menos, un incidente o delito de odio y en un 40,8% de las experiencias de victimización analizadas, las personas sufrieron agresiones de carácter físico. Hechos como el ocurrido en Pamplona, donde una persona sin hogar fue brutalmente agredida por tres individuos que le propinaron patadas y puñetazos, son prueba de ello.

Queremos también condenar la deshumanización y el abandono que supone no tener un hogar donde protegerse. Recientemente conocíamos el caso de una persona en situación de sinhogarismo fallecida en Telde (Gran Canaria) cuando el camión de la basura volteó el contenedor en el que dormía. Esta tragedia se repetía en Bilbao a principios de mayo, cuando un joven migrante extutelado que se había resguardado en un contenedor para dormir fallecía en circunstancias similares.

Estos hechos no hacen más que confirmar que dormir en la calle es una amenaza real para la vida. Casos tan dolorosos como estos nos muestran que un hogar es el único lugar seguro donde poder refugiarse.

No nos cansaremos de repetirlo: no tener casa mata. El sinhogarismo es una vulneración del derecho a la vivienda, pero también de otros derechos humanos, como la salud o la seguridad. La mejor garantía para que una persona no se exponga a morir en la calle es que disponga de un hogar.

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